Los protocolos, los simulacros y el kit de 72 horas cubren lo excepcional. La inmótica cubre lo cotidiano — la fuga bajo el calentador un martes por la tarde, la calefacción que falla durante las vacaciones, la puerta del garaje que quedó abierta. Son esas cosas las que cuestan caro y despiertan a la gente a las tres de la madrugada.
La inmótica es la domótica a escala del edificio: sensores, algunos automatismos y un ordenador en el cuarto técnico que lo une todo. En Modulimo no es un añadido de última hora: está prevista en el proyecto desde el principio, igual que la escalera pensada para envejecer bien o el hueco central listo para recibir una plataforma elevadora. Los conductos, las esperas y los sensores se colocan durante la construcción, porque después hay que volver a abrir los muros.
Para un residente se resume en una frase: el edificio se encarga de lo que puede encargarse, y le deja a usted el resto.
¿Significa una aplicación más?
No. Todo pasa por CoHabitat, la aplicación que ya se usa para las reservas, la movilidad compartida y los espacios comunes. Nada que instalar: se abre en un navegador.
¿Tengo que ocuparme de ello?
Tampoco. En funcionamiento normal no se ve. Solo se hace visible cuando algo se sale de lo habitual.
¿Y dentro de mi vivienda?
Su vivienda sigue siendo suya. El edificio se ocupa de las zonas comunes y de la infraestructura; lo que usted añada en casa es decisión suya.